Paseos en bici por Madrid - Me Gusta mi Barrio
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Paseos en bici por Madrid

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“No voy lenta, voy frenando el cambio climático”. Esta frase acompañaba la imagen de una ciclista que recorrió las redes sociales hace un par de años. Y es que en Madrid los ciclistas urbanos han tenido (y tienen) que luchar mucho para revindicar su espacio. Hasta hace poco, se pensaba sólo en paseos en bici, como ocio, no como forma de moverse en la ciudad. Esto ha planteado nuevos retos que aún se están afrontando.

En cualquier caso, Madrid es la ciudad perfecta para realizar ciclismo. La Casa de Campo, el Retiro o Madrid Río son parajes en los que se suele ver a decenas de personas practicar este deporte. No hay que olvidar tampoco el anillo ciclista de la ciudad – o anillo verde -, que rodea Madrid durante 64 kilómetros de pista ciclable, con áreas de descanso incluidas.

Coger la bici un sábado de primavera, o de esos sábados de otoño en los que aún calienta el sol, echar en la mochila todos los artilugios que se necesiten para realizar pequeñas reparaciones por si algo va mal durante la ruta y salir, suele ser un plan cada vez más practicado, sobre todo porque cada vez existen más asociaciones en torno a la bicicleta – tanto en Madrid capital como en las poblaciones de los alrededores – que organizan múltiples actividades en torno a este deporte y en torno a esta nueva forma de moverse.

Se organizan rutas por la ciudad y sus barrios, pero también se organizan charlas sobre cómo promover su uso, o talleres donde se aprende a cambiar las ruedas o a reciclar ciertos materiales, todo dirigido a adultos y también a niños. Precisamente este es uno de los valores de la bicicleta: es inclusiva y su práctica no tiene edad.

“Madrid no es para andar en bici”. Seguro que eso se ha escuchado más de una vez, sobre todo desde un coche en alguna rotonda, a hora punta. ¿Pero es del todo cierto? ¿No es una cuestión de actitud? Seguramente algo de social tiene, como también, obviamente, tiene que ver la planificación urbanística y las infraestructuras. Encontrar el equilibrio no es tarea fácil, pero, progresivamente, se va creando una conciencia social, más próxima a la sostenibilidad, al cuidado del medio ambiente y a evitar contaminar la ciudad con el humo de los coches.

Porque ya es de todos conocida la boina de Madrid, una boina que cada vez tiende más a ser negra, nublando el cielo de la capital, famoso por su azul intenso. – Quizá por eso, el ayuntamiento optó por bautizar como LA CELESTE todas las actividades que se realizaban durante la Semana Europea de la Movilidad, que se celebra cada año del 16 al 22 de septiembre, culminando con el Día Sin Coches.






Un día que, aunque sólo sea uno al año, no deja de generar polémica. Cada vez se repite la misma historia cuando se realizan cortes para intentar reducir el acceso del vehículo privado al corazón de la ciudad. Igualmente ocurre en estas fechas por Navidad en la Gran Vía. Aún queda mucho por hacer en ese sentido.

El cambio climático, la contaminación, el calentamiento global…son caras de la misma moneda y las soluciones pasan por la conciencia y la consciencia de la sociedad. Igual que, parece, ya se está interiorizando cada vez más el reciclaje en los hogares, se debería pensar en la gran dependencia que genera el coche.

Muchos de los desplazamientos en vehículo privado se realizan para recorrer poco más de 2 km. ¿Cuánto se tarda en caminar 2 km? ¿30 minutos, quizá? ¿Pueden ser dos paradas de metro? ¿Tanta prisa hay? Sí, Madrid es una ciudad con prisa, con una prisa casi inducida.

Seguramente es un cambio de mentalidad lo que hace falta para dejar en casa el vehículo privado y moverse en otros medios, más respetuosos con el medio ambiente.

Si bien ya hace años existían opciones de coche compartido, ahora se ha universalizado mucho más en la ciudad. El carsharing y el motosharing están a la orden del día en Madrid, lo que hace reflexionar sobre el rayo de esperanza sobre ese cambio de hábitos.

La bici cada vez está tomando más las calles como forma de moverse. Hay algunos que piensan que no debería haber carriles segregados y que pueden perfectamente convivir con los coches, las motos y sus prisas inducidas. Otros piensan que meterse con la bici en mitad del tráfico madrileño (ampliamente conocido por todos) es una imprudencia.

El debate puede ser interminable, pero lo que está claro es que la bicicleta ya no es una moda. Ha llegado a las grandes ciudades para quedarse, para recuperar el espacio público, el oxígeno, la calma y hacer que sus habitantes quieran apostar por una vida mucho más saludable que redunda en un mayor bienestar para toda la sociedad. Algún día Madrid se quitará la boina. Es cuestión de tiempo y es responsabilidad de todos.






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