Verbena Bar, lo más moderno y castizo de Malasaña - Me Gusta mi Barrio
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Verbena Bar, lo más moderno y castizo de Malasaña

Verbena Bar, lo más moderno y castizo de Malasaña

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Dice Lucía Be que “la vida es una verbena”. Y Laurin Fernández, la dueña del Verbena Bar en Malasaña, también lo piensa. Por eso, su restaurante en la calle Velarde es una fiesta castiza perpetua, con sus banderines de colores, sus botellines de cerveza, sus carteles kitsch y su ambiente de barrio. Y para comer, menús del día originales, caseros y frescos, desayunos fetén a todo trapo (que el brunch no tiene nada de castizo) y una selección de tapeo madrileño para acompañar unas cañas de lo más animadas, con música y charlas. Así, cada día es una verbena.

verbena bar

Verbena Bar es como el salón aquel de tu colega, el que vivía solo y había recogido cosas de aquí y de allá pero le había quedado tan de cine que te daba rabia haberte dejado los cuartos en Ikea. La decoración es de lo más variopinta, conseguida a base de muebles preciosos pero cada uno distinto y mucha alegría, banderines y bombillas de colores. En su sillas y en su barra (sobre todo en su barra), se acodan desde el hipster a la señora que toma café después de hacer la compra, el oficinista y la madre que coge fuerzas antes de llegar a la puerta de los coles de la Plaza del Dos de Mayo. Su fuerte es ofrecer tapas y cocina casera en un barrio en el que el postureo manda y conseguir que la mezcla de “churros y Amy Winehouse, croquetas y gin tonic, leopardo y bravas, neón y la Piquer”, como reza su manifiesto, sea un éxito. verbena bar

“Quería servir cafés con alegría, hacer un trabajo que le mejorara la vida a alguien todos los días”, explica Laurin, que trabajaba en el mundo de la moda antes de abrir Verbena. Sus recetas beben de la gastronomía más tradicional, como buena descendiente de familia de hosteleros, pero renovados con un toque festivo y cachondo, como las albóndigas con mantón de manila (minipunto para el que lo lea cantando), que llevan salsa de Pedro Ximenez y patatas fritas, el matrimonio con hijos, que añade guacamole y patatas a los tradicionales boquerón y anchoa o el proverbial bocata de calamares, riquísimo y muy sabroso. El cazón en adobo es otra tapa que tenéis que probar y los postres están realmente ricos. verbena bar

En el menú del día, uno de los más cotizados del barrio, se saltan más los principios gastromadrileñistas, porque allí hay gente que va todos los días a comer, y utilizan recetas también internacionales “para que no se aburran”. Aun así, la cocina es casera, “como te gustaría comer en casa de tu madre pero en el bar”, define Laurin. Al plato del día se le puede sumar una ensalada, sopa o crema del día por un suplemento y “el ambiente que se crea a medio día es muy chulo”. El lugar más cotizado es “la barra, porque la gente viene sola y se dan palique entre ellos, hacen amigos”. Por las tardes, mandan las meriendas variadas con dulces y salados y las noches, cañas, tapas y música festiva. Por cierto, dan desayunos copiosos todos los días.






Los domingos no tienen brunch, tienen desayunos fetén compuestos por café y croissant, acompañados de huevos fritos con pimientos de padrón, patatas, botellín de cerveza o bloody mary, postre y chupito, para cerrar a tope. Y una vez al mes, celebran una gastrosesión en la que invitan a un cocinero y a un DJ a que hagan su propia sesión de música y tapas, diferentes a la oferta normal.

Si quieres hacer de tu semana algo un poco más verbenero, ya sabes por donde pasarte. El kitsch no está reñido con lo moderno ni con lo castizo… Ni con las ganas de comer y pasarlo muy bien.

Los datos. Verbena Bar. Calle Velarde, 24. 914 26 64 91. Horario: de lunes a viernes, de 9 a 00:30h (menos los viernes, hasta las 2:30). Sábados y domingos abre a las 10h. Precio medio: 15€. Menú del día: 7,5€. Más información en su facebook.

*Fotos: Paco Montanet.

 






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Noemi

Si no llevo los ojos muy abiertos, me pierdo por Madrid. Y tanto si me fijo en el camino como si me pierdo, encuentro sitios preciosos para compartirlos con vosotros. Tengo una manía compulsiva: disfrutar de la buena comida. ¿Quieres descubrir Madrid con nosotros?

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