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La Canica, un juego de comer elegante, chic y delicioso

La Canica, un juego de comer elegante, chic y delicioso

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Los restaurantes muy bonitos provocan dos sensaciones: o va a ser muy caro o no se va a comer bien. Porque, no nos engañemos, amigos, las decoraciones se pagan (en la cuenta) La Canica es una rara avis. Se come muy bien y no sale disparado de precio medio. La dedicación y buen hacer de su jovencísimo chef Sergio Martínez han conseguido una carta internacional, original y muy rica en la que sorprender y dejar más que satisfecho a cualquier acompañante, desde un grupo de amigos, una comida de trabajo o un encuentro familiar. Si quieres que el jefe te de un aumento, éste es tu sitio.

La Canica tiene dos ubicaciones, las dos muy orientadas al público de negocios: en el Campo de las Naciones y en Infanta Mercedes, en medio de un triángulo de oro de la gastronomía tradicional (el que forman el Asador Donostiarra, el Txistu y Casa Juan). Sin embargo, el ambiente no tiene nada que ver, es moderno, elegante y muy chic. Para Sergio Martínez, el chef y uno de los dueños de La Canica, el “nicho de público que acude es muy variado. Podemos ver comiendo tanto a un de cliente de negocios como a una pareja celebrando un aniversario. Tanto nuestra apuesta gastronómica como la decorativa tienen ese objetivo: acoger a todo tipo de perfiles”.

Así, se diferencian por elegancia en el Campo de las Naciones y por modernidad en Infanta Mercedes, gracias a la decoración del estudio Zoocoo o la decoradora Begoña Díaz, entre otros participantes. Una decoración que remite a los restaurantes más punteros de Nueva York o Londres, con techos altos, sillones y sofás chester de colores vivos, azulejos y lámparas icónicas.

La carta es la que hunde sus raíces en la tradición y los productos más reconocibles para darles una sorprendente vuelta en las combinaciones y las preparaciones, siempre con una materia prima excelente. La Canica remite a ese pasado, cargado de buenos recuerdos y la formación de Sergio parte de su padre, cocinero de profesión, que se llevaba al mal estudiante de su hijo a su trabajo para que viera lo duro que era. Pero lejos de espantarle, el trabajo de cocinero enamoró a Sergio y siempre dice que ha aprendido de su padre todo lo que sabe.

Ya suma 10 años en los fogones, primero junto a su padre en El Castillo de 1806 (Aranjuez) para saltar a otros restaurantes de la zona antes de dar el gran salto a la dirección del restaurante Ideas en Miami. A su vuelta, aprende en varias cocinas con estrella Michelin antes de reunir a sus socios para lanzar La Canica. “La apertura no fue casualidad. El proyecto se fue madurando hasta que se dieron los factores propicios para desarrollarlo. De hecho, uno de los principales artífices del proyecto cuenta una dilatada trayectoria en el mundo de los grandes eventos y tenía muchas ganas de aventurase con la restauración de calle”, explica Sergio.






Y el nombre tiene su aplicación práctica en la carta, donde invitan a sus comensales a “caniquear”. Las Canicas son unas excelentes croquetas de carrillera de ternera, suaves y originales, que se combinan con una salsa de pistacho. Muy rica la ensaladilla pero de quitarse el sombrero son las setas shiitake con alioli de miel y muy sorprendente el chorizo criollo hecho a mano y maridado con hierbabuena y mostaza dulce. Me cuentan que las pruebas de cata las hizo uno de los dueños, al que le sientan mal estos productos, hasta que dieron con el que podía comer. “Los productos en carta parecen más contundentes de lo que son. Hacemos un esfuerzo para que sean ligeros”, me comentan.

Para los segundos, apuntamos al tartar de atún sobre tostada de arroz (y claro, aquí es donde yo noto que el producto es inmejorable y la preparación, muy cuidada. Un crudo no engaña), las costillas a baja temperatura, que, pese a la salsa, no resultan nada pesadas, el pollo asado con trufa o el steak tartar. No os perdáis las tartas de la casa, sobre todo la de lima y la de zanahoria.

Sergio destaca el hecho de que “en una misma carta, convivan tanto una fantástica hamburguesa con un pan de calabaza elaborado por nuestro obrador como nuestro lomo de vaca gallega de maduración prolongada a la parrilla de carbón de encina o un espectacular calamar de potera realizado al espeto” porque para él, “comer rápido” porque sales del trabajo una hora “no significa que no esté bueno y que la materia prima sea excelente también”. Eso sí, lo que no tienen es menú del día, pese a las zonas, porque “creemos que nuestra carta está muy equilibrada en precio y en oferta gastronómica” como para acoger a estas necesidades.

Siempre digo que no recomiendo nada en el blog a donde no pudiera llevar a mi familia o a mis amigos. En La Canica de Campo de Las Naciones celebré mi cumpleaños con mi madre y mi hermana y a Infanta Mercedes, fui con El Chiquito Este. Por si os hace falta más garantía de que os recomiendo lo que me gusta.

Los datos. La Canica. Avenida de los Andes, 25 y calle Infanta Mercedes, 105. Horario: de domingo a jueves, de 13 a 01:30h. Viernes y sábados, hasta las 02am. Precio medio: 30-35 euros. Información y reservas en su web.

 






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Noemi

Si no llevo los ojos muy abiertos, me pierdo por Madrid. Y tanto si me fijo en el camino como si me pierdo, encuentro sitios preciosos para compartirlos con vosotros. Tengo una manía compulsiva: disfrutar de la buena comida. ¿Quieres descubrir Madrid con nosotros?

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