Gervasio Sánchez me da una paliza en su Antología - Me Gusta mi Barrio
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Gervasio Sánchez me da una paliza en su Antología

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entradas-Cirque-Soleil-ticketeaFiguradamente, claro… Pero decir que la Antología de Gervasio Sánchez en la Tabacalera me conmovió es poco… Me encanta la fotografía, especialmente el fotoperiodismo, pero esta exposición es lo que un@ siempre quiso ser, como periodista, como fotógrafa y como persona.

Niñas tras cristal coche. Bosnia. Guerra de los Balcanes. Mar.1994

Niñas tras cristal coche. Bosnia. Guerra de los Balcanes. Mar.1994

Nunca había estado en La Tabacalera, ni en la parte del Ministerio ni en la cedida a los vecinos. Está claro que ver esa mole por primera vez también contribuyó a la impresión final. La Tabacalera es, como el Matadero, uno de esos edificios de Madrid recuperados, que llevaban cerrados muchos años y que aún no están restaurados del todo.

Entré, entonces, en la primera sala con la impresión de estar pasando a lo que debía ser (sin haberlo visto nunca) un hospital de guerra en Kosovo o en los Balcanes. Un edificio enorme, de techos altos, con la pintura desconchada, el suelo levantado y las esquinas mordidas. Y lo primero que oyes, explosiones.

El primer audiovisual está solo en medio de una sala y recoge gran parte de la muestra al ritmo de las bombas. Bombas reales, grabadas por el propio Gervasio y su compañero Alfonso Armada en Sarajevo, tal y como cuenta Mauricio Vincent en El País. Paso de largo, no quiero adelantarme, si bien ya se me remueve algo, entre las esquinas oscuras y el bombardeo de la entrada.

En las distintas salas, unas 148 fotografías, 100 retratos y seis audiovisuales (especialmente recomendables) con un elemento común, la guerra, las personas en la guerra. Un “atlas del dolor“, como dijo Carlos del Amor en el reportaje de TVE, sincero, desgarrador. Niños, drogas, mujeres, armas, hombres, muerte. El instante decisivo de Cartier Bresson al servicio de la denuncia, del grito, del ¡Basta!. Y cada una de las instantáneas te pega duro, un bofetón, un cachete, un fuerte puñetazo en la boca del estómago. Hasta que el dolor físico te salta las lágrimas.

Mujer huyendo. Croacia. Guerra de los Balcanes. Oct.1991

Mujer huyendo. Croacia. Guerra de los Balcanes. Oct.1991

La muestra está dividida en cinco partes: América Latina (1984-1992), los Balcanes (1991-1999), África (1994-2004), Vidas Minadas y Desaparecidos. Cada grupo se acompaña, al inicio, del testimonio del propio Gervasio (me gusta más así que Sánchez, que sería más profesional) que explica cómo vivía entonces y qué significaba para él ese momento. Mientras que las tres primeras son fotoperiodismo puro y duro, de unos momentos históricos concretos, los dos últimos son proyectos personales del fotógrafo, al respecto de los mutilados por las minas en todo el mundo y de los familiares de los desaparecidos en las distintas guerras.

Reconozco que lloré de dolor, que lloré en el audiovisual de América Latina ante la visión de un niño esnifando pegamento con una mano adulta sujetándole la nuca. No sólo porque ahora soy mucho más  sensible a los daños a los niños sino por el papel del adulto que no se ve. ¿Quién es? ¿Es el camello que impulsa la drogadicción del chaval? ¿O es un pariente, su propio padre, que, ante la desolación de la guerra, la miseria, la muerte, prefiere que su hijo se destruya pero se evada de la cruel realidad que vive?

 Niñas agonizan en orfanato. Nyundo, África. Julio 1994

Niñas agonizan en orfanato. Nyundo, África. Julio 1994

Y sin embargo, me afectaron menos las niñas que agonizan de cólera en un orfanato de África (y eso que la foto es dura y difícil. De hecho dice Gervasio: “he de reconocer que la cumbre del sufrimiento, mi particular corazón de las tinieblas, fue Goma durante el verano de 1994“). No se por qué, no sentí la misma empatía por ellas, no las sentí tan cercanas (esto no es muy políticamente correcto pero es así)

Quizá porque África, su hambruna y sus muertos, se han convertido en una dramática costumbre de los telediarios y nos hacemos los duros ante ellos. Y eso que eran dolorosa muchedumbre ante los ojos de Gervasio: “Un día de 1994 con Alfonso Armada se pusieron a contar los muertos en un trayecto de tres o cuatro kilómetros. “Contamos más de 1.500”, recuerda, asegurando que aquella fue sin duda la situación más horrible que ha vivido en su vida. “Los enfermos de cólera se morían y no había suero que ponerles en los hospitales. Algunos niños te miraban a la cámara mientras agonizaban… y en tres disparos pasaban de la vida y la muerte. Podías elegir los muertos o esperar la mejor luz porque nadie se quejaba o te molestaba”. El África negra no puede pasar desapercibida y a ello contribuyen las fotos.

Me llenaron de esperanza los dignísimos retratos de Vidas Minadas y de Desaparecidos, mirando de frente a la cámara, sin solicitar compasión sino un nuevo camino, una vida.  Gervasio ha seguido la recuperación de tres personas en concreto, además de retratar a decenas de ellas. En la explicación, asegura que piensa seguir aumentando el testimonio con la idea de hacer una nueva gran muestra en 2022, cuando se cumplan 25 años del inicio del proyecto.

 Niño mutilado y madre burka. Afganistán. Agosto 1996

Niño mutilado y madre burka. Afganistán. Agosto 1996

Salgo frotándome los ojos a la calle y me enfrento con mi barrio. Y pienso. Reflexiono cosas que no vienen al caso sobre nuestra crisis, nuestra pobreza, nuestra inmigración y nuestros enfrentamientos. Dice Muñoz Molina en el prólogo del catálogo editado por Blume: “Casi tan asombrosa como la capacidad humana para hacer daño es la capacidad humana para no verlo“. Abramos por hoy los ojos, antes de anestesiarnos de nuevo. Id a ver la exposición, al menos.

Los datos: Antología Gervasio Sánchez. Del 6 de marzo hasta el 10 de junio. En Tabacalera (C/Embajadores, 53) De martes a viernes de 12 a 20. Sábados, domingos y festivos de 11 a 20. Lunes cerrado.

 

PD: Gervasio podía haberme pegado porque estaba allí, entre sus fotos, haciendo entrevista tras entrevista mientras los visitantes le escuchábamos y cotilleábamos. Qué gozo verle. Estaba dispuesta a acercarme a saludarle, con la lágrima colgando, pero no tuve oportunidad. No le dejaron ni un momento. Si me lee, mi admiración infinita.

PD2: Por supuesto, todas las fotos son ©Gervasio Sánchez, cedidas por el Ministerio de Cultura para la promoción de la expo






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Noemi

Si no llevo los ojos muy abiertos, me pierdo por Madrid. Y tanto si me fijo en el camino como si me pierdo, encuentro sitios preciosos para compartirlos con vosotros. Tengo una manía compulsiva: disfrutar de la buena comida. ¿Quieres descubrir Madrid con nosotros?

4 Comments
  • […] pues, aceptadme el reto. Vais a ver la expo de Gervasio (que no me canso de recomendar) o a La Casa Encendida o al Retiro y a la vuelta, os tomáis una […]

  • […] pueden acercar a la exposición de Gervasio Sánchez ( Calle Embajadores, 53. Gratis.Veréis como alguno no va al final) o sacar entradas para alguna […]

  • mamanatas

    11/04/2012 at 16:09 Responder

    Jo, me ha encantado tu entrada… muy bien explicado, pero, sobre todo, explicado desde el sentimiento. Me han entrado ganas de llorar otra vez…
    Creo que es una de las exposiciones que más me hayan marcado en la vida.

    Me quedo con tu cara… quiero decir, con tu blog 🙂

    • noemi

      12/04/2012 at 00:08 Responder

      Gracias, mamanatas!! Ya te dije en tu post q me había impresionado muchísimo. Pero me hace especial ilusión poder transmitirlo, que podáis poneros un poco en mi lugar a través de mis palabras.
      Con un poco de suerte, el 21 de abril nos ponemos cara y washitape 😉

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